CENTRO DE FORMACIÓN INTEGRAL  -   PLÉYADES LUX DE SIRIUS

 

Libro de Visitas | Cursos | Servicios | Foro | Chat | Envía una Postal


  


  Otros Temas:


Pléyades Lux de Sirius
Centro de Formación Integral

  

Calle Las Palmeras 184. San Isidro, altura 6 y 7 de Javier Prado Oeste


Teléfono Fijo :
  (51 - 1)  2210622
Teléfono Móvil : (51 - 1)  959-19313
                               (51 - 1)  959-19288

Horario de Atención:
Lunes a Sábado:
de 10:00 a.m.  a  8:00 p.m.

E-mail:
info@pleyadescomunidad.com
cursos@pleyadescomunidad.com

pleyades@viabcp.com

LIMA - PERÚ


LOS RETIROS INTERIORES

EL PAITITI
Para los escépticos el reino perdido del Paititi no es mas que una fantasía, un refugio psicológico de los antiguos cusqueños para depositar la frustración de su derrota. Sin embargo hay otros que no descartan la posibilidad de su existencia real, aportando evidencia tras largos viajes de exploración. El reino del Paititi habría sido un conjunto de ciudades conectadas a la red de túneles andinos, que habrían servido como ultimo refugio a los supervivientes del imperio incaico, cuyo origen se remontaría a la noche de los tiempos. En Paititi, según el relato de los ancianos de los andes, vive el Inca Rey soberano Intipchurrin (hijo del Sol) quien hasta hoy reina en silencio, preparándose para restaurar el interrumpido orden del universo. Aquel lugar era la última avanzada que alcanzaron cien años antes de la llegada europea, los ejércitos imperiales del inca Túpac Yupanqui. La difícil geografía y la resistencia de las tribus del lugar llevaron al inca a un tratado con el gran padre (Yaya) señor del Paititi. En memoria de tal acuerdo se erigió una ciudad en la meseta del Pantiacolla, conectada con Paucartambo por siete depósitos de aprovisionamiento (Tambos). Al Pie de la ciudad se habría construido una laguna negra y cuadrada de la que partía un camino de lajas que la conectaba con ella.

La ciudad se encontraba en la naciente de un río que caía hacia un abismo, dando lugar a una exótica cascada. La montaña estaba atravesada de un lado a otro por profundas cavernas con múltiples ramificaciones. Este laberinto formaba parte de lo que los lugareños reconocían como un santuario, por cuanto se veía salir del interior de las grutas a unos hombres muy altos vestidos con túnicas blancas, los primeros guardianes llamados Paco-Pacuris, supervivientes de una civilización altamente desarrollada que se habría extendido en el pasado por toda la región amazónica desde la vertiente de la cordillera oriental hasta la confluencia de los ríos Madre de Dios y Beni en Bolivia, y que habría sido arrasada por una inundación provocada por las ultimas deglaciaciones.

La ciudad construida se llamo Paiquinquin Qosqo, que significa la ciudad gemela al Cuzco, y se encontraba al final de un cañón recóndito, en un valle en forma de cono volcánico y con un microclima propio. Según el misionero Francisco de Cale (1686) al Paititi se llega tras 5 días de marcha desde el Cuzco. La gran serpiente Amaru-mayo, antiguo nombre del rió Madre de Dios, se interna en una región temida por los quechuas. Este ofidio imaginario de proporciones descomunales era un dios, cuyo cauce se alimenta de una decena de ríos. Apucantiti es la ultima gran montaña desde la cual se divisa todo. Aquí empieza el legendario valle prohibido de la luna azul, refugio de los Amaru u hombres serpiente, que emigraron hace mas de 500 años, al derrumbarse el imperio del sol.

LA BÚSQUEDA A TRAVÉS DE LA HISTORIA
Culturalmente esta región es "uno de los países fabulosos de América que incitaron la codicia de los conquistadores. Es así que en su búsqueda salió del Cuzco a mediados del s. XVI la primera expedición española, jefaturada por Francisco de Aquino terminando con muy malos resultados. En 1588 hay otro intento a cargo del hispano Juan Álvarez de Maldonado teniendo un triste final. Poco tiempo después se descubre en la selva cuzqueña, parte de la ciudad incaica de Vilcabamba "La Grande" o la "Gran Vilcabamba", incendiada y abandonada.

Es interesante comprobar el titulo de "Gran" que se le da a este espacio geográfico, cabiendo la posibilidad que ello responda a una influencia posterior y masónica del s. XVIII. Recordemos que en esta ciudad de piedra se ubicaron doscientos años antes los últimos cuatro Incas, y que nuestra Historia Patria los califica como "rebeldes" ante su decidida actitud contra la invasión española. Ella duro un periodo de casi 70 años, comenzando por Manco Inca II quien ataco y resistió a los hispanos cuarenta años, continuando su hijo Sauri Túpac y quien se vio obligado a firmar un tratado de paz en 1561. Esto quedo desconocido posterior y militarmente por Tito Cusi, siguiendo la lucha Túpac Amaru I hasta que fuera capturado y vilmente decapitado en el Cuzco. El es pues el ancestro de Túpac Amaru II.

De estos momentos es el reconocido cronista Juan de Betanzos, designado parlamentario por los capitanes españoles antes los Incas de Vilcabamba. Este, según el Dr. Raúl Porras Barrenechea traslado casi literalmente los cantares épicos del Tahuantisuyo en su texto "La Suma y Narración de los Incas" (Biblioteca del madrileño Monasterio de San Lorenzo de El Escorial). Al respecto en 1987 la perseverante historiadora española Maria del Carmen Martín Rubio, en unos muy antiguos archivos de la isla de Mallorca encontró un manuscrito de Betanzos del año 1572, en que precisamente describió la Vílcabamba que conoció. Conviene anotar que en Mallorca hay una vieja provincia y villa llamada "Inca".

Sobre el particular recientemente el arqueólogo peruano Mario Polia con más de treinta años estudiando las civilizaciones pre-hispánicas del Perú, hallo en el Vaticano antiguos documentos de sacerdotes misioneros jesuitas que aseguraban haberse relacionado en el s. XVI con gente aborigen de la región del Paititi. Durante el s. XVII el Gran Paititi pasara desapercibido. A mediados de los años 1700 resurgirán nuevamente comentarios de su existencia, sobre todo en el Cuzco. Así cuando la rebelión del mes de mayo del año 1742, en la ceja de selva central y que lidera el mestizo Juan Santos Atahualpa (de quien se cree tuvo influencia masónica), se sabía "que un primo hermano suyo estaba reinando en el Gran Paitití", conforme lo trascribe el Dr. Franklin Pease García Irígoyen en su excelente trabajo "Antecedentes Mesiánicos al Alzamiento de Túpac Amaru".

En los tiempos siguientes sobre todo en el s. XIX el Gran Paititi es relacionado con "El Dorado" bajo la visión de encerrar tesoros, lo que atrajo nuevas expediciones. El norteamericano Hiran Bingham luego de recibir 10,000 dólares el 04.04.1912 de la National Geographic Society, encontró Machu Pichu cuando estaba buscando el Paititi. En esa misma dirección en 1921 el sacerdote Vicente Cenita Goya, en la selva de Pusharo-Cuzco y en zona "machiguenga" descubrió petroglifos inscritos sobre una inmensa roca de 11 metros de largo y por dos de ancho, sustentando ser "vestigios de una civilización de la que no se tenía noticia". En esta zona y al año siguiente el coronel ingles Percy Fawcett y su hijo Jack, fueron asesinados por los selváticos al pretender ingresar a ella.

DONDE LA HISTORIA SE MEZCLA CON LA LEYENDA
Detrás del Santuario Mayor del gran templo inca del Coricancha (templo del Sol), existe una entrada llamada de la gran Chingana, que es un túnel que comunica el santuario con la fortaleza de Sacsayhuamán, situada en lo alto de un cerro muy pronunciado y construida con piedras de varias toneladas. Este túnel fue usado en el siglo XVI, durante la invasión española que se sumo a la guerra fratricida entre Huascar y Atahualpa por el imperio incaico, por el príncipe Inca Choque Auqui (Príncipe Dorado) hermano de estos, quien según la leyenda abandono en medio de aquella crisis el palacio de Amarucancha llevándose la momia de su padre Huayna Cápac y una estatua del mismo en oro, que envolvía su corazón momificado, llamado Wauke. El príncipe huyo en compañía de sus Maestros (Amautas), archiveros (Quipucamayocs), sacerdotes (Willajs), vírgenes del sol (Ajillas), nobles (Orejones) y algunos guerreros, escapando de la inminente invasión de los hombres de Atahualpa.

Así, vista en peligro su ciudad, la elite social e intelectual Cusqueña habría fundado "otro Cuzco" siguiendo el camino de los antiguos, hacia un oasis de paz para salvaguardar los tesoros de su imperio. Se mantendrían allí, aislados hasta que el orden cósmico fuese restituido, y tanto la sabiduría como el conocimiento transmitido por los dioses volvieran a imponerse. El tesoro guardado en aquella región apartada no estaba formado por joyas u oro. Paititi guardaría una estirpe de hijos de dioses, de sacerdotes así como el conocimiento secreto del culto solar. Se oculta allí la historia secular de un pueblo que unió la tierra con el cielo, sintetizando todo el saber de las culturas que lo precedieron.

LAS EVIDENCIAS
Las crónicas españolas relatan que Paititi fue construido y habitado después de la caída del Imperio Incaico. El cronista Maúrtua (Crónica, 1677) relata que una vez dominado el Cuzco, uno de sus habitantes fue interrogado: ¿Dónde está el Inca? -le habría preguntado un español -El Inca, la corona y muchas otras cosas más habría contestado- están en la unión del rió Paititi y el rió Pamara (desaparecidos en el tiempo) a tres días del rió Manu.

Existe un viejo mapa realizado en el siglo XVII en el museo eclesiástico del Cuzco, que fue traducido del quechua por unos misioneros jesuitas. Sobre el fondo del mapa están dibujados ríos y montañas.

Alrededor del mapa se lee: Corazón del corazón, tierra india del Paititi, a cuyas gentes se llama indios: todos los reinos limitan con él, pero él no limita con ninguno.

En el centro y arriba: Estos son los reinos del Paititi, donde se tiene el poder de hacer y desear, donde el burgués solo encontrara comida y el poeta tal vez pueda abrir la puerta cerrada desde antiguo, del mas purísimo amor.

En la parte inferior derecha: Aquí puede verse el color del canto de los pájaros invisibles.

Estas frases crípticas forman parte de la leyenda, hasta la fecha mas de diez expediciones han fracasado en su intento de alcanzar este mítico reino. Los aviones y helicópteros que se acercan a la zona sufren con extrañas averías o repentinos cambios de tiempo. Las fotografías satelitales encuentran el lugar con espesas nubes. La zona posee una especial anomalía.

EL CAMINO HACIA EL PAITITI
Muchas expediciones han recorrido diferentes caminos para intentar llegar al mítico reino. Uno de ellos es el que saliendo del Cuzco, por una carretera pavimentada llega a Oropesa luego de pasar por San Jerónimo, mas adelante y hacia la izquierda se toma un desvió de carretera afirmada de tierra y piedra que suben en zig zag empinadas cuestas, para luego de muchas horas de viaje llegar a Paucartambo, de allí se desciende desde la localidad de tres cruces por el valle de Cosñipata hasta Pilcopata donde se encuentra parte del camino inca y finalmente a Shintuya, ultimo centro civilizado, en Madre de Dios, formado por una pequeña misión de padres domínicos a orillas del rió Madre de Dios.

Desde Shintuya se continua en barcas a motor, al cabo de cinco horas, se llega a la desembocadura del rió Palotoa. A 15 km de la desembocadura del Palotoa el trayecto a pie empieza. En algún recodo del rió, se llega a una aldea Machiguenga. Es recomendable establecer un campamento en la orilla opuesta a la aldea principal. Para llegar a ella se debe recorrer cerca de dos días. Una vez en ella se debe esperar una autorización para cruzar el rió Siskibenia y llegar a la piedra de Pusharo.

Pusharo, es un lugar sagrado donde se encuentra una gigantesca pared rocosa llena de petroglifos que para algunos representa un mapa de la ruta al Paititi, esta gran pared lítica contiene grabados diversos signos y figuras totalmente desconocidas, esta se encuentra en la margen derecha del rió Palotoa afluente del rió alto Madre de Dios. Estos petroglifos fueron avizorados inicialmente en 1921, por el dominico Vicente de Cenitagoya; los visito posteriormente el médico y explorador Peruano Carlos Neuenschwander Landa, quien cree haber identificado entre esos enigmáticos ideogramas un mándala, quizá de origen sanscrito, el cual se encuentra encerrada en un circulo; el padre Torrealba (1970); y el Arqueólogo Peruano Federico Kauffmann Doig (1980) entre otros.

Desde el punto de vista arqueológico, no hay al presente explicación satisfactoria acerca de los diseños de Pantiacolla, ni correlaciones con otras culturas, se ignora así mismo la edad de estos petroglifos. Sin embargo algunos investigadores creen que representa un medio para llegar al mítico reino de Paititi.

En dirección a las nacientes del rió Siskibenia, se abre un cañón (Maisnique), que es considerada zona prohibida, pues en ella viven los hombres vestidos de blanco. El cañón tiene una longitud de cuatro kilómetros, de allí hasta la meseta de Panticolla hay casi 45 Km. de selva virgen. Tres días después se llega al pie de la meseta de Panticolla, pudiendo observarse la entrada de la caverna en forma de corazón hasta el interior de la montaña. De allí en mas es tierra prohibida.

Según las leyendas, mas allá debe hallarse él mítico cerro en forma de puño con cinco puntas, delante otro cerro mas, luego las caídas de agua, mas allá la laguna rectangular, y muy cerca la ciudad de Pantiacollo centro neurálgico del mítico reino del Paititi.

 

DISCO SOLAR
"El Disco Solar es una representación de la estrella que mantiene en equilibrio este sistema planetario, es la imagen del Sol Central de la galaxia, aquel que alimenta la Tierra con energía de la Luz Violeta, por ello se denomina Sol Manásico, que a su vez es la representación del Padre-Madre-Creador. Es el emblema de la Hermandad..."

En nuestra labor de Misión a lo largo de estos últimos años se ha venido hablando de un disco metálico el cual acompañó a distintas civilizaciones del ayer, y cuyo significado para la humanidad es de indescriptible valor. Basándonos en la información suministrada por Ricardo González en su libro "Los Maestros del Paititi", he aquí una rápida reseña del bien denominado, Disco Solar, el sagrado emblema de la Hermandad Blanca.

El Equilibrio La llegada de los Mentores de la Luz

Después de la destrucción de la Atlántida, una fuerza interplanetaria de paz llegó a la Tierra para fundar lo que sería la Gran Hermandad Blanca de nuestro mundo; de esta forma se conseguiría el equilibrio necesario para que el ser humano pudiera continuar con su proceso de evolución.

Estos 32 Maestros extraterrestres se ubicaron en galerías subterráneas en una región secreta del desierto de Gobi en Asia. Desde allí velarían por la quinta humanidad. Cada uno de ellos representaba una determinada civilización del espacio; su honda sabiduría y profundo amor por la vida los calificaba como los más aptos para llevar a cabo la misión de incorporar en nuestro mundo la semilla de la Luz. Una vez los Mentores de la Luz se establecieron en sus Salones de Amenti (templos intraterrestres que ya habían sido acondicionados por seres procedentes de Sirio), construyeron un impresionante disco metálico, hecho con una extraña aleación de minerales extraterrestres y de nuestro planeta.

Se trataba pues, del Disco Solar, una llave que abre las puertas entre las dimensiones y que puede "llevar" al planeta entero al Real Tiempo del Universo. Así mismo, el Disco representaba al Sol Central de la galaxia, fuente importante de energía que llega a toda nuestra Vía Láctea, bañándola con la transmutadora fuerza de la Luz Violeta. Está demás afirmar que las radiaciones solares o energía Cilial de nuestro propio Sol, son también canalizadas por el poderoso Disco de los Maestros. En los mundos evolucionados se aprovecha al máximo el poder de las estrellas.

El Disco Solar se constituiría en el santo emblema de la Hermandad Blanca, representado gráficamente con la figura de tres círculos concéntricos: los tres planos, los tres universos, la trinidad sagrada y la Ley del triángulo. No obstante, la Jerarquía venida del espacio sabía que no podría prolongarse indefinidamente en sus cuerpos físicos. Fue entonces que los 32 Mentores de la Luz vieron en los Estekna-Manés, que habían sobrevivido a la destrucción de la Atlántida, el reemplazo perfecto.

En la Atlantida, un Estekna-Manés o Guardián de Registros era un ser que requería poseer físicamente los códigos genéticos de una raza del espacio y otra de la Tierra; es decir un Mestizo o Estekna. Además el guardián debía haber superado las más duras pruebas que lo ratificaban como un Mentor o Manés. El desarrollo de facultades psíquicas y el camino espiritual (es decir, la evolución en los tres planos, físico, mental y espiritual) fue el derrotero de aquellos atlantes que se mantuvieron firmes por las sendas de la Luz. Luego de ello, los Altos Maestros de la naturaleza entregaban al nuevo Guardián un poder, para que éste defienda los archivos de su pueblo que estarían en su custodia.

A su vez los Estekna-Maneses que lograron escapar de la catástrofe, se refugiaron en los recintos subterráneos que habían previsto; allí permanecerían custodiando los anales que rescataron de la Atlántida, así como algunas de las máquinas de su extinta civilización...

Entre las afirmaciones que Alcir brindó, se encontraba la historia de los "Tres Héroes", altos líderes de la Atlántida y que en todo momento velaron por la seguridad de los registros. Fueron ellos los que sugirieron emigrar a moradas subterráneas que serían construidas en todas partes del mundo; los Tres Héroes fueron también los que recibieron de los 32 Mentores de la Luz el sagrado Disco Solar y los archivos.

Así, los Mentores, luego de confiarles la magna obra, le entregaron el Disco Solar, que sería colocado en un templo subterráneo cerca al actual lago Titicaca. Este lugar era llamado "Ciudad Eterna", la antigua Wiñaymarca del gran Huyustus, el primer Gran Maestre de los sacerdotes salvados de las aguas.

Ciudad Eterna El Disco en su esplendor
Ciudad Eterna se mantuvo activa por miles de años; su maravillosa arquitectura se erguía desde las galerías intraterrenas hasta sobrepasar la helada superficie andina, mostrando sus colosales paredes y sus finos grabados en la roca. Este centro espiritual, la legendaria Wiñaymarca, que otrora fue resplandeciente en las cercanías del lago sagrado, cobijó una estirpe de sabios, herederos de un conocimiento antiguo y de una noble responsabilidad; así era Ciudad Eterna, cuyo único testimonio se ampara en las leyendas y en las ciclópeas ruinas de Tiahuanaco.

No obstante, su conformación pacífica e inofensiva la transformaría en un blanco sencillo para los aguerridos pueblos que habían surgido. Ante la amenaza, los Maestros pusieron a salvo el Disco Solar, y sellaron la entrada del templo subterráneo que lo albergaba. Los invasores nunca encontrarían el recinto secreto, aunque dieron muerte a varios sacerdotes de la ciudad.

Uno de los descendientes directo de Huyustus se dirigió hacia una isla del gran lago sagrado, él sabía en qué lugar - la actual isla del Sol en Bolivia - se encontraba un antiguo túnel que le ayudaría a escapar del peligro. Este hombre, hábil e inteligente, sería conocido más tarde como Manco Cápac o Ayar Manco.

Manco Cápac comprobó que muchos hombres se hallaban en estado de barbarie, y lejos de sentir rechazo hacia ellos, se apiadó del ritmo tan violento que llevaban. Fue así, que guiado por una fuerza superior, decidió ayudar a aquellos pueblos, para que estos conocieran la Luz de la civilización. La Confederación Galáctica aprobaba sus intenciones y le otorgó el apoyo necesario para iniciar lo que se denominaría Proyecto-Inca. Cabe mencionar que Manco Cápac no estaba solo. Ayudado por su hermana de sangre, quien es mencionada en las leyendas andinas como Mama Ocllo, iniciaron el proyecto.

El Gran Imperio de Manco Cápac El Retorno del Disco Solar
El lugar para sembrar las bases de una nueva civilización se llevaría a cabo en el Qosqo (Cusco), lugar magnético que reunía las condiciones para servir de escenario a una elevada cultura. Los primeros tiempos de lo que podríamos llamar la "segunda dinastía Inca", - la primera corresponde a Tiahuanaco - transcurrieron con suma felicidad, paz y abundancia.

No pasaría tiempo para que Manco Cápac revelara la existencia del Disco Solar; así, antes de su muerte, le confió a Sinchi Roca, su sucesor, la entrada secreta al recinto subterráneo que se hallaba a orillas del lago Titicaca, conocido antiguamente como Mamacota o Puquinacoha (lugar de origen). El Disco fue hallado y de inmediato fue trasladado al Koricancha de Cusco, el templo de oro dedicado al astro solar.

Lamentablemente la sangre guerrera de los incas empezaría a surgir. Guiados por Sinchi Roca - curiosamente Sinchi significa guerrero en quechua- llevaron a cabo un plan que procuraba expandir el imperio más allá de los límites conocidos. En esta ocasión la Gran Hermandad Blanca no se hallaba al margen de los acontecimientos.

Desde el centro principal de la Jerarquía, construido bajo tierra en las selvas de Madre de Dios (actual Perú) - luego de la destrucción de la Atlántida -, llegaron tres emisarios al Imperio, advirtiendo el desenlace fatal que se aproximaba. Los Maestros Incas sabían que los enviados del reino intraterrestre se hallaban en lo cierto, ya que diversas señales que habían venido observando apuntaban al final del Imperio Inca. Entonces, luego que se marcharon los emisarios, los ancianos quipumayoc del imperio escondieron todos los archivos que pudieron reunir de la cultura andina; de igual forma llevaron el Disco Solar hacia un lugar seguro. Un disco fabricado en oro puro, idéntico al original, sería puesto en reemplazo en la pared del Koricancha - esto para no despertar sospechas. Es interesante saber que el galeón español que se llevó la réplica del Disco Solar nunca llegó a su destino.

En 1533, con la peregrinación de Choque Auqui hacia la selva, el verdadero Disco Solar y los archivos serían puestos finalmente a salvo (la huida del legendario Choque Auqui - presunto hermano de Huáscar y Atahualpa-, junto con un amplio grupo de Maestros y demás personajes del Imperio hacia la jungla, obedecía a motivos muy profundos). Se dirigieron precisamente allí, al Antisuyo mítico, porque los incas sabían muy bien de la existencia de una ciudad de "dioses" muy antigua, y sólo comparable en esplendor con el Qosqo; es por ello que del quechua Paykikin Qosqo (parecido a Cusco) vendría la palabra Paititi.

El resguardo de Paititi Esperando por la hora del Anrrom
Según el Maestro Alcir en su diálogo con Ricardo González, el Disco Solar se encuentra actualmente en Paititi.

- Los Mentores de la Luz engendraron el Sagrado Disco Solar, y este fue dado a los sobrevivientes de la Atlántida... - ¿El Disco Solar? - preguntó Ricardo, ávido de conocer la respuesta. - Sí, está aquí en Paititi. La pantalla cambió y mostró una amplia habitación subterránea en donde se veía un impresionante disco metálico, de unos tres metros de diámetro y cubierto de una serie de símbolos entre los que resaltaba el tridente. Parecía hecho de oro y brillaba por si solo. - El Disco Solar abre las puertas entre las dimensiones, pero sólo aquel que abra las puertas de su corazón merecerá estar físicamente ante él en representación de aquellos que no llegaron - dijo tajante y muy solemne, Alcir.

Los archivos históricos de Mu y Atlántida, que datan desde tiempos inmemorables, se hallan reunidos en las galerías subterráneas de Paititi. Así mismo, los archivos perdidos del Imperio Inca y otras culturas que aun nos son desconocidas, se hallan también en el mundo interior. Además las planchas metálicas y los cristales de información que contienen pasajes extraídos del Registro Akáshico se hallan al lado de los archivos antes mencionados. Los 32 Mentores de la Luz dieron estas planchas de secreta simbología y los poderosos cristales a los sobrevivientes atlantes, junto con el sagrado Disco Solar, que es la llave entre las dimensiones y que, por consecuencia, podría "leer" el Archivo Akáshico, el cual es llamado por los Guías y Maestros, "El Libro de los de las Vestiduras Blancas".

 

Home | Angeologia | Actividades | Terapias | Talleres | Cursos | Descargas | Tienda Virtual | Viajes Iniciaticos | Webs Amigas | Anuncie aquí | Foro | Chat