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PROSPERIDAD / DINERO:
La
conciencia de Prosperidad le da a la persona un sentimiento
profundo de abundancia, amor, gozo, paz, confianza y la libera
del miedo a la escasez. Como consecuencia natural viene la
manifestación externa del dinero y la sanación de toda la
experiencia de vida de la persona.
El dinero
trae conflictos y se acaba sin la Conciencia de Prosperidad, sin
la Seguridad Perfecta de nuestra Esencia Divina, de que somos
Seres Superiores en unión indestructible con la fuente de toda
Provisión.
Quien tiene
dinero y no tiene Conciencia de Prosperidad, tiene patrones
inconscientes de pensamientos de escasez, que le producen apego
desordenado al dinero porque lo ven como algo separado de su
esencia Divina y piensan que la Provisión depende de fuentes
externas. Eso le produce miedo a no tener dinero, a que se
termine.
Por lo tanto
lo que la persona necesita es la comprensión de las Leyes
Espirituales de la abundancia y que Dios en ella es fuente
ilimitada de su provisión. Entonces el dinero se convierte en
una profunda experiencia espiritual, que mantiene a la persona
en el Pensamiento de “amor” más elevado, y en actitud continua
de alabanza y Acción de Gracias a Dios por su “abundancia”.
Afirma:
"Yo Soy la libre expresión de la ilimitada riqueza del
Universo que se manifiesta a través de mí, para mi propio
bienestar y el bienestar de toda la humanidad"
Cuando la
persona reconoce: Yo Soy uno con Dios. Todo lo que Dios tiene es
mío. Todo lo que Dios es Yo Soy.
La persona
que reconoce que es Una con Dios, sana su personalidad egoísta y
entra en la vida impersonal, llegando al punto donde sabe que
está totalmente unida en el Amor a Dios y a toda la Creación. Ya
no ve separación entre su mundo interior y su mundo exterior. Su
voluntad es una con la de Dios y su Conciencia Individual
reclama lo que le pertenece por derecho de conciencia, del
tesoro Universal siempre disponible e ilimitado.
Toda persona
puede ser tan rica como quiera ser. Si se conforma con
sobrevivir eso tendrá. Si se dispone y toma la decisión de
lograr total independencia económica, reconociendo que en ella
misma está Su Propia Fuente de Prosperidad, hará los cambios
necesarios en su conciencia para lograr completarse totalmente
como individuo que reconoce que es un Ser Superior Divino.
Para que la
persona sea realmente próspera espiritual, mental, y
materialmente, es necesario que incorpore totalmente en su
corazón,” la conciencia espiritual de la abundancia”, que es
vivir continuamente la Práctica de la Presencia de Dios en el
Silencio de Su Corazón.
Esta es la
experiencia más elevada del Ser, el Reino de los Cielos, en cada
individuo. Esta es la conciencia espiritual de que no existe la
separación entre el mundo espiritual y el mundo material.
Desde esta
conciencia fluye la manifestación externa de todo lo que la
persona desee en lo profundo de su corazón. Relaciones amorosas
en su vida, pareja, dinero abundante, trabajo perfecto, la total
realización de su Ser Superior.
Conceptos
sobre Prosperidad (Mensaje editado por Vg. González)
"Ser prospero
es estar completamente seguro que nadie puede robar los
verdaderos tesoros porque ellos se guardan en la cama mas segura
que es el interno".
Prosperidad
no es tener dinero, cuentas bancarias a mediano y largo plazo,
gastar o no gastar.
Prosperidad
es algo que se posee, sumamente personal e intransferible, salvo
para aquellos que tienen una mente, un corazón y un sentimiento
capaces de abrazar y mantener los lazos con la prosperidad.
Prosperidad
es confiar con todo el sentido de la palabra que pase lo que
pase habrá suficiente.
No se puede
ser prospero sin tener pleno conocimiento de quienes somos;
aunque quizás no tengamos el talento para expresarlo por medio
de la palabra escrita y quizás ni tan siquiera verbalizarlo.
Prosperidad
es un encuentro interior lleno de confort donde lo principal es
cultivar y desarrollar la espiritualidad. Por lo tanto puedo
compartir sin pensar que me faltara y lo haré porque es bueno y
hace felices a los demás no para ser visto oído y aplaudido.
ser prospero
es regocijarse de la calidad interno y nunca del afán por
cantidad externa..
Ser prospero
significa tener un deseo ardiente porque todos vivan en paz, ya
que en ella el prospero se complace y en ese confort hace todos
sus planes.
Ser prospero
es estar completamente seguro que nadie puede robar los
verdaderos tesoros porque ellos se guardan en la caja mas segura
que es el interno.
El prospero
ve transcurrir sus días en calma porque el prospero no batalla
con los ecos del remordimiento de la explotación.
Para ser
prósperos: Tenemos que luchar por la igualdad Tenemos que ser
justos y honestos Tenemos que ser bellos por dentro
El que busca
prosperidad por medio de su trabajo lograra cosas materiales,
con mucho esfuerzo y suficiente miedo para no vivir en paz.
La
prosperidad también es la visión que tengamos de dios. Podemos
creer en un dios ilimitado o un dios que da pobreza y escasez
para castigarnos
EL DIEZMO:
LA
MAGIA DEL DIEZMO La práctica del diezmo ha sido un hábito de
toda la vida de muchos. Piensan de su propio dinero en términos
de 90% de lo que resulte ser su ingreso neto, automáticamente
apartan el 10% que le pertenece a Dios. El resultado fijo de
esto es que tales personas siempre se encuentran libres de
dificultades financieras. Aunque puede que tengan otros
problemas, nunca están cortos o carentes de prosperidad
material.
La práctica
del Diezmo se ha hecho una costumbre de toda su vida en muchos
de los discípulos de la Verdad. Tanto así que ya piensan en el
monto de su dinero como si fuera sólo el noventa por ciento de
lo que realmente disponen, ya que automáticamente ponen a un
lado el diez por ciento que consideran como perteneciente a
Dios, sin que jamás ni sueñen en romper la costumbre. Esto lo
hacen inteligentemente, es decir, como Principio, porque han
apercibido que es lo correcto.
El resultado
de este proceder es que estas personas están libres de toda
dificultad monetaria. Aunque puedan tener otros problemas, jamás
sufren de privaciones ni de fallas en su prosperidad material.
Ellas cumplen con la Ley, de manera que inevitablemente
manifiestan el resultado.
Este hecho se
está haciendo ampliamente conocido hoy en día, pero lo que no es
muy bien comprendido es el Principio Espiritual que lo rige. Se
me hacen toda especie de preguntas respecto a la forma de
diezmar, en cuáles circunstancias es pertinente no diezmar,
cuáles sumas se deben diezmar, en qué forma debe ser dividido el
diezmo, y que si la práctica del diezmo es una receta infalible
para enriquecerse, etc.
La Verdad del
Diezmo es que aquellos que ponen aparte el diez por ciento de su
entrada neta para el servicio de Dios, y no con el objeto
principal de lucrar sino simplemente porque sienten que así debe
ser, encuentran que su prosperidad aumenta por saltos y brincos,
hasta que todo temor de pobreza desaparece; en tanto que
aquellos que diezman porque en su fuero interno lo consideran
una buena inversión, esperando que se les devuelva mucho más de
lo que dan, son siempre decepcionados, y desde su propio punto
de vista están malgastando su dinero.
Dice
Malaquías en su versículo 10, capítulo 3: "Traedme todos los
diezmos a mi granero y que haya alimento en mi casa, dijo el
Señor de los Ejércitos, y verás si no te abro las ventanas del
Cielo y te derramo tal bendición que no habrá sitio en que
recibirla". El diezmo ha sido recomendado en muchas partes de la
Biblia, y en todas las edades, donde haya habido creyentes en
Dios que hayan hecho de esta práctica la piedra angular de sus
casas, este edificio construido sobre esa piedra angular los han
asegurado de toda necesidad material, cosa TAN ESENCIAL PARA EL
DESARROLLO DE ALMA.
Es cosa muy
conocida que muchos de los más prósperos hombres de negocios de
hoy, grandes industriales, atribuyen su éxito al haber formado
este hábito en su juventud y haberlo mantenido. Miles de
estudiantes de la Verdad han escapado de lo que parecía ser una
pobreza sin esperanzas, y entrado en la seguridad y el confort
por la práctica del diezmo. El Principio, o Ley del Diezmo, una
vez reconocido y aceptado, hace surgir la pregunta: ¿Y qué se
debe hacer con el diezmo?
En la Ciencia
Divina, el Diezmo no se refiere a la caridad general, ni a las
donaciones materiales. Se dedica a la divulgación del
Conocimiento de la Verdad en alguna u otra forma, generalmente
en la mantención de aquellas instituciones o actividades que se
ocupan de esto. Cualquiera que comprende la Idea Espiritual sabe
muy bien que lo único que salvaría al mundo es conocer la Verdad
para quedar libres de toda dificultad; que hasta que el hombre
no llegue a conocer la Verdad metafísica nada lo beneficiará
realmente; que hasta que este conocimiento se haga general no
importa cuánta instrucción seglar ni cuántos descubrimientos
científicos, ni proyectos de reformas sociales, ni
reconstrucciones políticas lograrán algún bien efectivo; y que
una vez que este conocimiento se haga general, todos los
problemas políticos y sociales se ajustarán automáticamente, y
se harán innecesarias todas las formas de caridad y sistemas de
beneficencia.
Nosotros que
conocemos la Verdad del Ser somos fiduciarios de la humanidad.
Aquellos que desconocen esta Verdad continuarán dando su dinero
para promover obras benéficas, pero nosotros sabemos que nuestro
primer deber es la divulgación de la Verdad. "Conoced la Verdad
y ELLA os hará libres", dijo Jesús.
El determinar
la cantidad del diezmo es muy sencillo. No es, como suponen
algunos estudiantes, la décima parte de aquello que puedan ellos
economizar cada mes. Significa la décima parte de toda la
cantidad. Por supuesto, un mercader o comerciante deducirá los
gastos de su negocio antes de contar su ganancia NETA, pero es
sobre la ganancia neta, antes de deducir ningún gasto personal o
de vida, que se debe hacer el diezmo.
Las personas
que viven de un salario reciben su ganancia neta directamente de
esta forma, pero deberán añadirle toda otra entrada, dividendos,
inversiones, etc. Es por supuesto inútil recalcar que no hay la
más mínima obligación de diezmar en absoluto, hasta que no le
venga a cada uno el estado de conciencia que le haga ver que es
preferible hacerlo. Es decir, que es mejor no intentar el diezmo
hasta que se esté preparado mentalmente para hacerlo. El dar por
una supuesta obligación o un sentido del deber, es dar con
temor, y jamás ningún temor trajo prosperidad. El pago de un
diezmo es un gran acto de fe.
A menudo
sucede que un estudiante de Ciencia Divina siente un deseo
profundo de poner toda su fe en Dios, y de poseer una fe
verdaderamente científica. Desear esto es tenerlo
automáticamente; sin embargo no siempre se puede lograr la
convicción absoluta de esto último, y por el hecho de no poder
sentir esta sensación él se cree falto de fe cuando en realidad
no lo está, pero si él practica el diezmo por convicción de que
es lo correcto, esto será la prueba de su fe, no obstante lo que
le digan sus sentimientos por el momento.
Algunos creen
que porque están en aprietos no les es posible diezmar por los
momentos, pero que lo harán en cuanto sus circunstancias lo
permitan. Esto es perder todo el significado porque mientras
mayor sea la presente dificultad, mayor la necesidad de diezmar,
ya que sabemos que la dificultad presente es debida a una
actitud mental (probablemente subconsciente) y por supuesto que
las circunstancias no podrán cambiar hasta que haya un cambio en
la actitud mental. El diezmar, en verdad espiritual, será una
prueba de que la actitud está cambiando, y será seguido por la
demostración deseada.
El secreto de
demostrar prosperidad por el diezmo es el de comprender,
realizar que el único origen de nuestro suministro es Dios, y
que el negocio o el empleo, las inversiones o los clientes no
representan sino el canal a través de los cuales se está
manifestando en ese momento la Providencia que nos viene de
Dios. Ahora pues, la práctica de diezmar por motivos
espirituales es la prueba concreta de que se ha aceptado esa
idea, y la consecuencia inevitable de dicha aceptación es la
prosperidad visible. Es fácil ver, pues, la diferencia que
existe entre la práctica espiritualmente comprendida y la otra -
material e inútil - de apartar la décima parte, a menudo con
mala gana, con la esperanza de hacer una buena inversión.
Como una
expresión de que se considera justicia espiritual, el diezmo es
un éxito inevitable. Como una inversión egoísta va al fracaso
seguro. La respuesta a la pregunta de cuán a menudo debe ser
pagado el diezmo, es también muy sencilla. El momento correcto
para pagar el diezmo es al recibir la mesada, o el pago semanal
o semi-anual, dependiendo de cómo se recibe la renta. Por lo
general es mejor pagar pequeñas sumas que una sola grande, pero
no se puede dar una regla general. "Dad y se os dará": medida
buena, apretada, remecida, desbordante; porque la medida que
emplearéis para con los demás, esa misma recíprocamente se
empleará para con vosotros. (Lucas 6:38).
Muchos
Maestros de la Verdad han atestiguado de los beneficios
infalibles del diezmo. Uno de ellos, John Murray, escribió: "De
acuerdo con la Ley Hebraica, el diezmo quiere decir la décima
parte, y se refiere a una forma de impuestos por la cual los
hebreos tenían que dar, por Ley Levítica el décimo de su
producción (de la tierra o de bestias, etc.) para el servicio de
Dios. Es notable que mientras este sistema prevaleció la nación
hebrea prosperó, colectiva e individualmente, y donde quiera que
ha sido aplicada honesta y finalmente jamás ha fallado. Si el
granjero se negara a darle a la tierra una cierta cantidad de
maíz y papas, de las que ha recibido de esa tierra, no
tendríamos cosechas. ¿Por qué, entonces esperamos a recibir la
abundancia de parte de Dios, si le damos tan mezquinamente a su
santa causa?
Aquellos que
diezman siempre están seguros de que tienen a Dios por Socio."
La conexión entre el diezmo y la prosperidad es, después de
todo, simplemente una expresión de aquella ley que expresa que
aquello que nosotros le hacemos al Universo, el Universo nos
hace a nosotros. Lo que damos, generosidad o parsimonia, lo
recibiremos de nuevo. Igual atrae igual. Que lo que el hombre
siembra, eso recoge, y que ningún hombre escapa a la ley. El
levítico dice: "Y todo el diezmo de la tierra, así sea de
semilla o del fruto de árboles, pertenecen al Señor. Es
Santificado al Señor. (Levítico 27:30).
"Honra al
señor con su substancia, y con los primeros frutos de tu
abundancia, y tus graneros rebosarán y tus prensas reventarán
con vino nuevo". (Proverbios 3:9, 10). Después de que Jacob
recibió la visión que le dijo que había una escalera mística
desde la tierra hasta el cielo (la escalera de la Oración
Científica y la actividad justa) decidió de inmediato adoptar la
práctica del diezmo realizando que... "Dios estará conmigo, y me
protegerá en mis caminos, me dará el pan y la ropa".
“Traed todos
los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme
ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las
ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición
hasta que sobreabunde.” (Malaquías 3:10).
“Y el diezmo
de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de
los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová”. (Levítico
27:30).
“Honra a
Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos;
y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares
rebosarán de mosto”. (Proverbios 3:9-10).
Jacob,
después de haber recibido la visión que le decía que había una
escalera mística que iba desde la tierra al cielo –la escalera
de la Oración Científica y la actividad virtuosa- decidió allí
mismo adoptar la práctica del diezmo, al caer en la cuenta de
que “Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que
voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si
volviere en paz a casa de mi padre…” (Génesis 28:20-21).
Diciembre 2 * CONSIDERANDO LA FUENTE DE SUMINISTRO
Nadie tiene
la más mínima obligación en cuanto a diezmar, hasta tanto la
persona no alcance el estado de conciencia en que prefiere
hacerlo así. Dar a regañadientes o con vacilación producto de un
supuesto sentido de deber, es realmente dar por un sentido de
miedo. Algunos piensan que en vista de que se encuentran en
dificultades imperantes, les es imposible diezmar al presente,
pero que se proponen hacerlo tan pronto mejoren las
circunstancias. Hacer esto es fallar el blanco por completo
–cuanto mayor sea la necesidad actual, tanto mayor será la
necesidad de diezmar -.
“Dad, y se os
dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en
vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os
volverán a medir”. (Lucas 6:38).
El secreto de
demostrar prosperidad en la manera espiritual –y es que tu
prosperidad no será permanente si se apoya en algún otro
fundamento- consiste en saber hasta el punto de realización, que
la única fuente de tu suministro es Dios, y que tu negocio o
empleo, tus inversiones, tus clientes o marchantes, no son más
que el canal particular a través del cual dicho suministro te
esta viniendo ahora desde Dios. La práctica del diezmo es, en
verdad, la prueba concreta de que has aceptado esta posición.
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