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ASTROLOGÍA MAYA
A partir del
descubrimiento de las frecuencias de tiempo
natural y tiempo artificial, -12:60 / 13:20- ,
José y Lloydine Arguelles determinan que la
humanidad está en un error en el tiempo, es
entonces que proponen reemplazar el anacrónico
estándar anual de tiempo -el irregular
calendario gregoriano de 12 meses-, por el
Calendario de 13 Lunas. Un año mas tarde, en
1990, ellos realizan el primer Calendario de 13
Lunas, basado en dos calendarios Mayas: el Tun-Uc
o Calendario de 13 Lunas y el Tzolkin o
Calendario Sagrado. Este nuevo Calendario (o
Sincronario) tiene la forma de una `Onda
Encantada', ya que al tiempo cuatridimensional
se le puede graficar como una espiral. Está
conformado por 13 meses (o Lunas) de 28 días (13
x 28 = 364, más un día libre o `día verde', lo
que totaliza los 365 días del año solar). Una
Luna está compuesta por 4 semanas perfectas de 7
días.
El Tzolkin o
Calendario Sagrado engarza perfectamente dentro
de esta matriz, proporcionando a cada día una
energía o `cualidad' gracias a los Sellos y
Tonos. En el caso del día de hoy, el Sello o
energía es la del `Mago' y el Tono es
`Eléctrico'. El Tono es la frecuencia en que el
Sello Mago está vibrando. Este Mago Eléctrico se
encuentra en la Onda Encantada o ciclo de 13
días, del Humano El Calendario de 13 Lunas en
forma de Onda Encantada El Calendario de 13
Lunas, a través del Tzolkin, nos proporciona una
información suplementaria sobre cada día,
pudiendo obtener entonces, una lectura de
coordenadas que nos abren las puertas a la
comprensión de otras dimensiones de nuestro ser.
Gracias a la tradición profética del Chilam
Balam (ver recuadro nº 2), José Arguelles logra
establecer dos elementos claves para sincronizar
el Calendario de 13 Lunas con la frecuencia
13:20 que -como ya lo vimos-, es la frecuencia
de tiempo que mantiene el orden sincrónico. La
primera clave es la fecha de comienzo del Año,
establecida como el día 26 de julio.
La segunda
clave es que existen los Sellos `Portadores de
los Años'. Esto significa que, dentro de los
veinte Sellos o Glifos del Tzolkin, solamente
cuatro de ellos sirven para codificar los años y
éstos son: la Semilla (Kan), la Luna (Muluc), el
Mago (Ix) y la Tormenta (Cauac). Solo estos
cuatro Sellos codifican los años y de ahí su
nominación: Sellos Portadores de Años. Por
ejemplo, este año 2002-2003 está codificado por
un Sello `Luna'.Estas dos claves hacen que a
este nuevo Calendario de 13 Lunas se le conozca
también como La Cuenta de los Magos de la
Tierra, para diferenciarlo de la Cuenta Larga
que llevan los Maya-Quiche de Guatemala. Esta
Cuenta Larga mide ciclos solares de 5125 años.
La misión de La Cuenta de los Magos de la Tierra
-dice José Arguelles- es establecer el `orden
sincrónico' del tiempo cuatridimensional como la
nueva realidad del tiempo sobre la Tierra: un
camino universal de armonía. La realidad del
orden sincrónico es un método enteramente nuevo
de conocimiento y ser para la totalidad de la
raza humana, la elevación de la Tierra dentro de
la frecuencia del tiempo cuatridimensional. Como
ya lo dijimos anteriormente, la frecuencia 13:20
es la base de la nueva Ley del Tiempo y está
codificada como las 260 unidades (13x20) del
Tzolkin.
Esta
frecuencia es así mismo la que coordina el
Calendario de 13 Lunas -La Cuenta de los Magos
de la Tierra- con el orden sincrónico del
universo. Al seguir esta nueva cuenta estamos
aprendiendo de nuevo la cuenta del tiempo
sagrado y aprendiendo a disciplinar nuestras
mentes. "Así como el aire es la atmósfera del
cuerpo, así el tiempo es la atmósfera de la
mente; si el tiempo en el cual vivimos consiste
de meses irregulares y días regulados por horas
y minutos mecanizados, eso es lo que llega a
nuestra mente: una irregularidad mecanizada. Si
todo procede de nuestra mente, no es de
extrañarse que la atmósfera en la cual vivimos
se encuentre contaminada, y nuestra queja sea:
"No tengo suficiente tiempo".
Quien posee
tu tiempo, posee tu mente. Posee tu propio
tiempo y conocerás tu propia mente". José y
Lloydine Argüelles
La palabra
calendario proviene de la palabra "calendas" en
latín, que se refiere a los calendas, que son
los períodos a través de los cuales se medía el
tiempo solar. Es decir, de un determinado día
del año de donde el Sol salía, se tomaba el
registro de tiempo y se contaban cuántos días
transcurrían para que el Sol volviera a salir en
el mismo punto, o sea medir el tiempo que tarda
la Tierra en darle la vuelta al Sol. Ahora
sabemos la precisión en el cómputo de tiempo del
movimiento de translación de la Tierra, el cual
se realiza en 365,242199 días. La necesidad del
hombre para organizar su vida con respecto al
tiempo astronómico lo llevó a crear un
instrumento de fácil utilización: el calendario,
un sistema con el que podía dividir el tiempo en
períodos iguales para determinar las épocas de
calor, de lluvia, de frío, de siembra, de
cosecha.
Los
fundamentos del calendario son: la división de
períodos exactos que cubran el ciclo que tarda
la Tierra en darle la vuelta al Sol. Esta
división debe de estar organizada en unidades
que equilibran un ciclo de día y noche y que
cubran este gran período de un año. Después,
estas unidades deben de organizarse en períodos
mayores, los cuales son los meses, (que para
determinados pueblos en el planeta tenían
diferente duración, pero que están en función de
la vuelta que tarda la Tierra alrededor del
Sol). Los beneficios que se obtienen al medir el
tiempo (calendario) son: la sincronización de tu
ser con tu entorno, cualquier movimiento,
actividad o evento que realices puedes
sincronizarlo con el tiempo universal, es decir,
con el movimiento de la Luna, el Sol, las
estrellas; iniciar una actividad al mismo
tiempo; armonizar la vida de los seres humanos
con todas sus actividades, como siembra,
cosecha, períodos de trabajo, etc., con el
trabajo y los períodos de la Tierra misma como
ente superior en su ir y venir espacial
alrededor del Sol. La Tierra también tiene sus
períodos de calor, frío, trabajo, descanso, etc.
El calendario
es el instrumento que el hombre ha desarrollado
para armonizar los períodos mayores con su
propio tiempo biológico. Esta es la manera en
que experimentamos el tiempo en nuestro cuerpo
físico. El tiempo lo experimentamos con la
mente, no es algo que podamos tocar, ver,
degustar o escuchar; lo hacemos real al momento
que lo pensamos, es aquí donde lo vivimos.
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