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Inevitablemente hay enfermedades que están más
allá del alcance de esta forma de medicina, al
igual que hay ciertos malestares y conflictos
que encajan más con otros métodos de
tratamiento, pero los remedios de Bach pueden
aplicarse muy bien en casi todas las
circunstancias. Aparte de ser esta, una forma de
medicina natural, sin ningún efecto secundario,
que funciona muy bien en personas, niños,
animales, incluso en plantas, y son
absolutamente compatibles con cualquier
tratamiento o terapia, tanto alternativa como
alopática.
En su investigación sobre las flores, el Dr.
Bach dio mucha importancia a los aspectos
emocionales del individuo y fue tras el estudio
de los mismos que llegó a la conclusión de que
la raíz de la enfermedad estaba en la falta de
armonía interior.
Evidentemente,
hay que aliviar el dolor físico o las molestias,
como por ejemplo, en la picadura de un insecto
con un diagnóstico de protocolo, pero no debe
ignorarse la actitud emocional, puesto que el
estado de ánimo positivo es la clave para la
recuperación.
Bach explicó así la acción de las flores:
“La acción de estos remedios es elevar nuestras
vibraciones y abrir canales para la recepción
del Ser Espiritual, para inundar nuestra
naturaleza con la virtud particular que
necesitamos y borrar los defectos que causan
dolor. Son capaces, al igual que la música
hermosa o cualquier otra cosa de elevación
gloriosa que nos da inspiración, para elevar
nuestra naturaleza interna y acercarnos a
nuestras Almas, de darnos paz y aliviar nuestro
sufrimiento. Curan, pero no atacando la
enfermedad, sino inundando nuestros cuerpos con
las vibraciones de nuestra naturaleza superior,
en presencia de la cual la enfermedad se disipa
como la nieve al sol. No hay curación real a
menos que haya un cambio en la perspectiva con
la cual hombre ve el mundo, que da el logro de
la paz y de la felicidad interna”.
La esencia floral una vez incorporada en el
cuerpo, gracias a su característica vibracional,
entra en contacto con el cuerpo energético del
paciente y viaja por él a través de los
meridianos de acupuntura y se dirige a los
chakras y órganos energéticos, donde producirá
su efecto, que se manifestará inicialmente en
los estados emocionales y posteriormente, y
dentro de lo posible, en la materia.
Si bien es cierto que lo anterior es complejo,
en la práctica lo que ocurre es que cada flor
posee una cualidad característica, como puede
ser el coraje, en el caso del Mímulo, y al ser
dada a un ser con temor, éste la incorporará
hasta que el coraje desplaza el temor.
Supongamos que tenemos una habitación oscura y
queremos iluminarla. Para ello, nos disponemos a
colocar luces diferentes en cantidades pequeñas
(por ser tan sutiles) hasta iluminar toda la
habitación y no nos ocupamos de tratar de sacar
la oscuridad, pues eso sería imposible.
Bach lo expone claramente de la siguiente
manera:
"La prevención y curación de la enfermedad se
logrará descubriendo lo que falla en nosotros y
erradicando ese defecto con el recto desarrollo
de la virtud que lo ha de destruir. No
combatiendo el mal, sino aportando tal cantidad
de la virtud opuesta, que quedará barrido de
nuestras naturalezas".
Por tal motivo, la flor, al incorporar al ser
una cualidad armónica, desarrollará la virtud
correspondiente, con la posibilidad de retirar
la actitud en desequilibrio.
La flor va haciendo su trabajo de forma lenta y
pausada, incorporando una cualidad al campo
energético del ser que la necesita, y
produciendo, en la mayoría de los casos, un
efecto silencioso, tanto que el paciente, luego
de un tiempo, supone que esa característica
armónica de su ser es propia y no atribuye a la
flor su efecto.
Es por eso que, con frecuencia, los pacientes
refieren, luego de un tiempo de toma de la
esencia floral, no haber "sentido" efectos
importantes atribuibles a la flor. Sin embargo,
si se les interroga sobre síntomas o estados
emocionales alterados que se encontraban previos
a la toma de la flor, evidencian que los han
cambiado, aunque no suelen saber cuándo ocurrió
tal hecho, ni bajo qué circunstancia, y por tal
motivo, no lo atribuyen a la acción floral.
De todas maneras, el trabajo con las esencias no
descarta la acción de la psicoterapia o el
trabajo personal a través de afirmaciones,
meditación, etc; sino que por el contrario, es
un medio de potenciación muy eficaz de los
resultados obtenidos con otras terapias.
Por el hecho de ser un medicamento energético,
la dosis no va a estar dada por la cantidad de
sustancia recibida sino por el número de veces y
la forma en que se administre, por lo que, dando
más cantidad de gotas no se obtendrán más
efectos de los esperados, mientras que,
aumentando el número de veces, se lograrán
resultados más rápidos, sin que eso signifique
que sea mejor dar demasiadas veces al día.
Afortunadamente para los terapeutas y los
pacientes, las esencias florales actúan muy bien
sin necesidad de que se conozcan y entiendan
plenamente sus mecanismos íntimos de acción, lo
que no descarta que la calidad humana y la
sabiduría del prescriptor interfieran de una
forma muy favorable en la acción de las esencias
y en los resultados clínicos. |